LA ITV A CICLOMOTORES REDUCE LAS MUERTES EN ÁREAS URBANAS DEL 30% AL 8.85% EN SOLO CINCO AÑOS

• Suponiendo el 7.5% del parque móvil, los ciclomotores eran responsables del 30.67% del total de muertes

Durante las Jornadas Nacionales de ITV celebradas recientemente en Ceuta, María Victoria Antona Sánchez, directora territorial del Grupo Itevelesa en Castilla y León, presentó un estudio sobre los beneficios de la ITV en la seguridad vial. Concretamente, se trataba de ponen en valor la inspección técnica a los ciclomotores –con controles específicos de ruido y limitación de velocidad, además de tener un alto índice de rechazo- en la reducción de muertes de conductores y pasajeros de estos vehículos en áreas urbanas, que ha descendido del 30% al 8.85% en tan solo cinco años.

En España, los datos estadísticos de la DGT ponían en evidencia una realidad social alarmante: los ciclomotores, a pesar de suponer un porcentaje en el parque de vehículos de solo el 7.5%, eran responsables de más del 30% de las muertes en accidentes de tráfico en áreas urbanas. Además de la contribución a la disminución de la contaminación acústica, desde el año
2000 al 2013, el número de muertes se ha divido por 10, el número de heridos graves por 6 y de heridos leves por 3.5.

Concretamente en Andalucía, se inspeccionaron un total de 76.142 ciclomotores en 2014, con un porcentaje de rechazo del 32.37%. Las principales causas de inspección desfavorable fueron el alumbrado y la señalización, el acondicionamiento exterior, las emisiones contaminantes y lo referente a los ejes, ruedas y suspensión.

El porcentaje que suponen los ciclomotores respecto al total del parque de vehículos en España ha ido decreciendo con el paso de los años. Si en 2003 era de un 7.85%, en el año 2012 se quedó en el 6.5%. Este es uno de efectos de la ITV en los ciclomotores, además de la eliminación de la circulación de los vehículos que no están en condiciones mecánicas adecuadas. Pero sin duda, la reducción de muertes en áreas urbanas es la mejor de las justificaciones posibles. En 2006, se produjeron 133 muertes de conductores y pasajeros de ciclomotores en vías urbanas. Sin embargo, en 2013 la misma cifra fue de 20.

Si comparamos los datos de siniestralidad de este tipo de vehículos con los de los turismos, que en 2006 suponían el 67% del parque móvil, las conclusiones son sorprendentes. Los ciclomotores, siendo el 7.5% del parque móvil en el periodo 2003-2006, tenían una cifra de 30.67% del total de muertes. Mientras que en los turismos, siendo el 67% del parque, el total de muertes en este caso suponían el 37.74%. Las cifras son aún peores en el caso de las personas heridas graves, donde el porcentaje de los ciclomotores sube al 40.82% frente al 30% de los turismos.

Hay que tener en cuenta además que un importante porcentaje de las víctimas son adolescentes entre 15 y 17 años que pagan su inexperiencia en conducción. El 20% de los adolescentes que sufren accidentes en ciclomotores padecen lesiones craneoencefálicas graves y el 70% de los jóvenes ingresados por esta causa deben continuar con un tratamiento a largo plazo o de por vida.

Con la ITV obligatoria para ciclomotores, España ha conseguido un doble objetivo: vehículos más seguros y protección de los usuarios y usuarias más vulnerables en la carretera. Esta medida pionera en la Unión Europea constituye un importante avance en el objetivo común de mejora en las políticas de seguridad vial. Por lo tanto, se entiende que debe servir de ejemplo en la puesta en común de experiencias e intercambio de mejores prácticas con otros países por un lado; y por otro lado, es necesaria la concienciación y la tomas de medidas para reducir el alto absentismo en la inspección de este tipo de vehículos.

El 28 de marzo de 2011, la Comisión Europea publicaba la Hoja de ruta hacia un espacio único europeo de transporte: por una política de transportes competitiva y sostenible. Su artículo 9 ponía de manifiesto el deseo de aproximarse en 2050 al objetivo de “cero muertes” en el transporte por carretera. En esta línea, la UE se fijó la meta de reducir a la mitad las víctimas de carretera para 2020 con la idea de asegurarse ser líder mundial en la seguridad y protección en el transporte en todas sus modalidades.

Esta Hoja de ruta se plasmó en unas orientaciones políticas al Parlamento Europeo sobre seguridad vial para el periodo 2011-2020, donde uno de los objetivos estratégicos era conseguir unos vehículos más seguros a través de la inspección técnica de vehículos, entre otros medios. Otro de los objetivos era la protección de los usuarios y usuarias más vulnerables: motociclistas, conductores de ciclomotores y peatones. Así que se decidió proponer la inclusión de los vehículos de dos ruedas en las inspecciones.

Por fin en España, el Real Decreto 711/2006, de 9 de junio, recogió la implantación de la ITV para los ciclomotores. Seguidamente, la aplicación de la disposición transitoria 2ª del real decreto se llevó a cabo por las diferentes comunidades autónomas y se hizo la Revisión 5ª del Manual de Procedimiento de Inspección de las Estaciones ITV que recogía el capítulo II: Inspecciones de vehículos de dos, tres ruedas, cuadriciclos y quads.